Las tortugas marinas son especies que han presentado evoluciones a través de las diferentes eras geológicas de la tierra. Gracias a los expertos podemos conocer los registros de grandes ejemplares que poblaron el planeta aún cuando los continentes no estaban definidos ni el humano era parte del reino animal. La tortuga era parte de esa increíble fauna y todo ello las hace increíblemente interesantes.

Son siete las especies que quedan en el mundo, y dos de ellas están bajo la categoría de estado crítico; ellas son la tortuga carey (Eretmochelys imbricata) y la tortuga lora (Lepidochelys kempii).

La tortuga verde (Chelonia mydas) y la tortuga caguama (Caretta caretta) están en peligro de extinción. La tortuga olivácea (Lepidochelys olivacea) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) se clasifican como vulnerables y por último, de la tortuga plana (Natator depressus) no se tienen datos suficientes sobre su población, por lo que también podrían estar en peligro.

Todos los tipos de tortugas marinas mantienen un diseño único que las hace identificables, sobre todo en el caparazón, pero para una persona que no tiene un conocimiento previo sobre ellas, realmente esta información no es de mucha ayuda. Solo un experto podría a simple vista, afirmar de qué tortuga se trata.

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La tortuga verde es tal vez, la más conocida por todos nosotros. Su amplia distribución nos mantiene familiarizados con sus características, pero al mismo tiempo solemos confundirla con otras especies. Para saber si se trata de una Chelonia mydas, basta con observar el diseño de la boca. Esta es plana y no posee la punta en forma de pico que la tortuga carey sí tiene.

Existen datos muy sorprendentes que siguen siendo objeto de estudio de los científicos, así como hay bastantes dudas que aún no se han podido comprobar. Las siete especies guardan hechos muy interesantes y te mencionaremos algunos.

La tortuga verde es capaz de sumergirse hasta por cinco horas y para esto disminuye su ritmo cardíaco con el fin de conservar oxígeno.

La tortuga laúd es el cuarto reptil más grande del mundo, después de algunas especies de cocodrilos.

La más fácil de reconocer por cualquier persona es la tortuga laúd. En primera, es la tortuga marina más grande; en segunda, es de color negro y mantiene manchas claras en su piel que ninguna otra posee; y por último, su caparazón es muy diferente a los del resto, pues es más suave y su textura en vez de ser rígida, es blanda como la del cuero. Uno de los ejemplares más grandes que se han registrado, tenía una longitud de tres metros de largo y pesaba más de 900 kilos. Es por ello que ocupa el lugar número cuatro entre los reptiles más grandes del mundo.

La tortuga caguama es una de las más propensas a sufrir infecciones por parásitos, bacterias y hongos. La salmonela y las pseudomonas son las más comunes.

La tortuga carey lamentablemente es una de las más perseguidas por su bello caparazón. Con él se fabrican vasijas, adornos, accesorios y muchos objetos más. Aunque esto es un acto ilegal, se sigue cometiendo y es una realidad que no se debe ignorar.

Tortuga verde

Tortuga laúd

Tortuga caguama

Tortuga carey

Tortuga lora

Tortuga olivácea

Tortuga plana

A pesar de que la gran mayoría de las tortugas marinas alcanzan su madurez sexual alrededor de los 30 años, la tortuga lora lo hace a los 12 años de edad en promedio y ofrece maravillosos espectáculos naturales donde las hembras llegan a las costas en forma de arribadas.

La especie olivácea tiene una amplia distribución donde 40 playas alrededor del mundo sirven como hogares de gran cantidad de nidos, pero solamente en algunas de ellas las madres reproductoras llegan en arribadas.

Por último, la hermosa tortuga plana se distingue precisamente por el motivo el cual lleva su nombre. Su caparazón carece de las protuberancias y marcas que las demás especies sí tienen, haciéndolo lucir plano y de un color uniforme.

Nosotros las conocemos como muy tranquilas y solitarias, pero cuando sienten peligro son capaces de morder. Ha habido casos donde buzos emocionados por su encuentro, no mantienen un espacio prudente para que ellas no sientan una invasión de su espacio, por lo que la inolvidable experiencia algunas veces concluye con mordidas sumamente dolorosas debido a la fuerza impresionante que tienen en la mandíbula.

Especies extintas

Las tortugas en general son animales muy antiguos con gran historia evolutiva, por lo tanto, es imposible pensar que las especies de tortugas marinas que conocemos actualmente, siempre han formado parte de la fauna terrestre.

Se sabe que la superfamilia Chelonioidea mantiene dos clados, Pancheloniidae y Pandermochelys, de donde se desprenden familias que vivieron en otras eras geológicas, cuando las condiciones ambientales eran totalmente distintas y la presencia del hombre aún no figuraba en el panorama natural. Ahora solo prevalecen dos: Cheloniidae y Dermochelyidae, quienes también tienen un interesante recorrido con representantes modernos y extintos.

Protostegidae es una familia de tortugas marinas ya extintas que vivieron durante el período cretácico. Lo peculiar de este grupo era el enorme tamaño de todos sus ejemplares, pues son los más grandes que se conocen hasta hoy, siendo el género Archelon el más impresionante, con individuos que desarrollaban una cabeza de hasta 1 metro de longitud. La especie Archelon ischyros es una de las más estudiadas y ha sido restaurada digitalmente para contemplar la posible apariencia que tenía en aquellos tiempos.

 

 

Referencias

conserveturtles.org/information-sea-turtles-species-world/

https://www.worldwildlife.org/species/sea-turtle

http://www.seeturtles.org/sea-turtle-species/

James R. Spotila. Sea Turtles: A Complete Guide to Their Biology, Behavior, and Conservation. JHU Press, Oct 26, 2004